
El chiquitín ni siquiera ha pedido biberón, ni se ha despertado llorando a todo pulmón. Toser, sí que ha tosido mucho, aunque parecía que los ataques no lograban despertarlo. A la que sí despertaban era a mi, que me he pasado toda la noche en vela por la preocupación. EStoy deseando que se le paso este maldito resfriado que lleva arrastrando desde hace mucho tiempo. Aunque por lo que me cuentan otras madres ya puedo esperar sentada. Supongo que pido otro milagro porque en la guardería todavía le quedan muchos virus que recoger.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me encanta saber lo que piensas.