
Tomé las riendas de la sitiación y al final opté por uno con forma de caracol, otro con forma de coche de policía, otro de animalitos, otro de un astronauta y alienígenas (pensando en Raúl, fan incondicional de Star trek) y un último de plástico para que lo "lea" durante el baños diario.
Estaba yo más ilusionada que él. En cuanto llegué a casa le puse la mantita, lo tumbé encima y le coloqué todos los libros alrededor para que eligiera el solito el que mas le gustara. Como insistía en coger el primero que pillara y rechupetearlo decidí enseñarle como se usan los libros. Un fracaso total. Aunque se lo pasó muy bien con los ruiditos, los espejitos y las diferentes texturas. le encantaron los libros. El próximo año repetiremos la jugada.
Muy bien!
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