lunes, 14 de agosto de 2017

Los juegos de mesa para niños a los que hemos jugado en las TdN

Este año mis niños llegaron a las TdN con muchas ganas de jugar. Han jugado con sus padres, con otros niños, por libre, con otros jugones adultos... Se lo han pasado pipa.

En este post voy a hablar sólo de los que hemos jugado juntos porque cuando iban por libre luego no me informaban de los que habían cogido en la extensa ludoteca. Tampoco tenían tiempo. Había demasiadas cosas chachis que hacer.

Candy Time: Este juego lo tenemos y lo llevamos a las TdN para que nos lo firmara Manu Palau, su autor. Consiste en hacer combos con losetas para completar caramelos. En cada loseta aparecen cuatro mitades de caramelos, cada una en una cara de la loseta. Al principio del juego se colocan 30 losetas en formato 6 por 5 colocadas de forma aleatoria. Cada uno tiene tres losetas en su mano inicial que colocará en las losetas centrales completando al menos un caramelo, llevándonos esa loseta. La que colocamos nosotros se queda en la mesa y nos llevamos todas las coincidan con nuestra loseta. Hay especiales como el bastón de caramelo que da dos puntos adicionales o la galleta con la que volvemos a colocar loseta. A los peques les encanta completar caramelos y sumar puntos con este juego. Y ahora tiene más modos de juego que Manu publicará pronto. A nosotros nos dio un adelanto y nos hizo una demostración de uno de ellos. Se llama Candy Express y consiste en colocar todas las losetas boca abajo sobre la mesa. Cada jugador coge seis losetas y las ordena con el fin de comenzar una cuadrícula de tres por tres. Cuando organizamos las seis primeras fichas vamos dando la vuelta a las fichas de la mesa a ritmo trepidante intentando acabar la cuadrícula antes que los contrincantes. El que primero acabe coge una ficha caramelo que habremos colocado previamente en el centro de la mesa. En las instrucciones que nos dio viene otro modo de juego, el Candy Combo, al que aún no hemos jugado, pero que también tiene muy buena pinta. Está publicado por Brain Picnic. Es de dos a seis jugadores y con una edad recomendada de más de cinco años.



Polizei Alarm: Este juego es el que más llamó la atención de mis churumbeles. Se los recomendó un amigo y triunfó de forma atronadora. Por turnos se juega como policía y como ladrón por parejas. Tenemos un mapa en relieve con diferentes puntos destacados. El ladrón esconde dos fichas con el dibujo del ladrón en un mapa magnético idéntico al grande junto con otras fichas en blanco. Entonces comienza lo trepidante. El policía conduce un coche magnético gracias a un imán por las calles del mapa mientras el ladrón intenta abrir cajas fuertes con combinaciones de tres números tirando tres dados. Si el policía llega a un punto señalado se para el juego y se mira si en la ficha está el ladrón, si no está o encuentra sólo al primero sigue la persecución y el ladrón continúa tirando dados y abriendo cajas fuertes. Éste puede retirarse cuando quiera si ve que el policía se acerca a su último escondrijo o le parece suficiente con que haya encontrado su primera ficha de ladrón. Cuando se retira el se le pasa al siguiente jugador el papel de policía y el de ladrón. Así juegan todos a todo. Al final gana el que más cajas fuertes haya abierto. En la caja pone que es para más de seis años, pero Iván de cinco no tuvo problema. Es de dos a cuatro jugadores y lo publica Haba. Yo el problema que le veo es que tienen que estar un poco compensada las habilidades de los jugadores. Raúl y yo conducíamos más despacio de lo que podíamos para igualarnos a la velocidad de los peques.

Dragones de fuego: A este juego ya habíamos jugado varias veces. Al más pequeño de la familia le flipa. Debe ser por los rubíes brillantes. El objetivo es avanzar en el sentido de las manillas del reloj por las casillas que rodean al volcán y recoger el mayor número de rubíes. Para ellos lanzaremos dos dados que dos indicarán nuestro avance, cuantos rubíes poner en el interior del volcán y cuando dejarlos caer sobre el tablero. Además, puedes robar rubíes del saco de tus contrincantes, pero ten cuidado no te lleves la piedra de carbón en vez de un tesoro. Gana el que más rubíes consiga. De dos a cuatro jugadores de más de cinco años. Es de Haba.


Bienvenido de nuevo a la mazmorra: Nosotros tenemos "Bienvenido a la mazmorra" y nos flipa, así que no perdimos la oportunidad de jugar a la nueva versión de este juego. Lo cierto es que han mejorado bastante, pero en el fondo es casi el mismo juego. Han metido personajes con menos vida, poderes más curioso y cartas especiales entre los monstruos. Si no tuviéramos el primero, hubiéramos pillado este, pero en nuestro caso sería como tener casi el mismo juego dos veces. Las reglas son de lo más original. Se elige un héroe que entrará en la mazmorra (en cada versión hay cuatro diferentes) con sus armas y poderes desplegados ante nosotros. El valiente que se atreva a entrar en la mazmorra debe coger una carta de monstruo y dependiendo de lo que le toque y su estrategia añadirla al mazo de los monstruos que se encontrará el que al final entre o descartarlo "pagando" con un arma o habilidad del héroe, que ya no podrá usar al enfrentarse a los monstruos. Cuando empieces a pensar que ya no tienes posibilidades de salir vivo de la aventura te puedes retirar sin coger carta de monstruo y el último que haya cogido carta es el que tiene que enfrentarse a la mazmorra e intentar sobrevivir. Si mueres dos veces te eliminan del juego y si ganas dos veces eres el vencedor indiscutible. En la caja dice que es para mayores de diez años, pero todos los niños con los que hemos jugado (desde los cinco años) se han desenvuelto perfectamente y han entendido las reglas sin problema. Es de dos a cuatro jugadores. Es de Devir.


La torre del Dragón: Es un juego muy atrayente. Consiste en darle la vuelta a unas fichas que te indican que elemento poner para construir el andamio con el que salvaremos a la princesa que tiene prisionera el Dragón en la torre, o el terrorífico avance del dragón para tirarnos dicho andamio. El proceso requiere memoria porque si la ficha no se puede poner en ese momento habrá que recordar dónde se encuentra por si podemos ponerla en el siguiente nivel. Hay fichas de aldeanos de colores, que hacen las veces de vigas; de tablas de madera, que se ponen sobre los ciudadanos para hacer el andamio más alto, comodines y fichas de dragón que hacen que éste dá un paso más atrás sin soltar la cuerda atada que sostiene toda la endeble estructura. Cuando logramos construir el andamio se pone en marcha un mecanismo subiendo el ala izquierda del dragón (¿O era la derecha?) que hace que el bicho recoja cuerda hasta tirar de la piedra y tirarnos el andamio a la porra. Mientras esto sucede, los jugadores deberán guiar a la princesa con unos palos que hacen las veces de príncipe y caballeros, sin que se caiga de la torre ni del andamio u ponerla a salvo de las garras del dragón. Huelga decir que el dragón nos ganó por goleada todas las veces, pero las risas que nos echamos no tienen precio. Es de Haba para entre dos y cuatro jugadores de más de cinco años.


Mmm!: Este juego es muy bonito. Somos ratones que nos queremos comer todo lo que hay en la despensa. Para eso tenemos que tirar tres dados en los que aparecen los diferentes tipos de comida en cada cara. Elegimos las casillas que queremos cubrir de ratones que coincidan con lo que nos ha salido en los dados y si logramos cerrar un grupo (por ejemplo, una zanahoria entera, o un pan o un pescado...) el gato de la familia no avanza, pero si no lo logramos, el minino da un paso hacia su banquete de ratones. Todos los alimentos ocupan la menos dos casillas y tenemos dos tableros a elegir, el fácil y el difícil. Si logramos cubrir todos los alimentos ganamos, pero si llega el gato antes perdemos. Los dados tiene una x roja que significa que tenemos otro intento para tirarlo y sacar el alimento que necesitamos. Es colaborativo y muy divertido. Lo publica Pegasus Spiele, es para entre uno y seis jugadores y la edad recomendada es de más de cinco años.


Fast Food Fear: En este juego prima la rapidez. Unos monstruos muy hambrientos y nada simpáticos quieren la comida que han pedido y la quieren ya. Los jugadores tendrán que actuar muy rápido y colaborar para saciar a estos terribles monstruos antes de que se acabe el tiempo. Es un juego muy gracioso, pero me pareció demasiado complicado para los peques que se agobiaban demasiado con el tema tiempo. Ni que decir tiene que no logramos saciar a los clientes ni de lejos, pero no reímos mucho al intentarlo. La edad recomendada es más de ocho años y pueden jugar de 2 a 6 jugadores.


Dino Crunch: Este es uno de esos juegos que flipan a los niños y horrorizan a Raúl. A los peques se les salen los ojos cuando sacas la figura del T-rex de la caja. Es el típico de sacar algo antes de que algo te coma o salte. En este caso debemos recuperar con unas pinzas y mucho cuidado unos huevos de colorines que ha robado el T-rex según lo que nos salga en el dado. Si el dino se avalanza sobre ti has perdido. No tiene más, pero los peques se echaron unas buenas risas con él. Es de Goliath, pueden jugar de uno a cuatro jugadores y en la caja pone que es para más de cinco años, aunque yo vi a niños más pequeños jugando con él por la sala sin problemas.


Barni Hop Hop: Este juego también pertenece al grupo anterior. Muy visual y sencillo, con un mecanismo que atrae mucho a los peques. Y de los que Raúl no puede ni ver. En este caso hay que girar una rueda que te indica que acción tienes que hacer en tu turno. Estas pueden ser coger una o dos zanahorias, saltar tu turno o devolver una zanahoria de tu cesto. Hay una zanahoria que al desprenderse acciona el mecanismo por el que el conejo del centro da un gran salto. El que lo coge gana dos zanahorias más. Evidentemente, gana el que tenga más zanahorias al final. Es para niños de más de tres años, aunque no creo que los de dos tengan mucho problema en jugar. De dos a cuatro jugadores y lo ha publicado Goliath.


Mantíbulas: Otro juego que llama mucho la atención de los niños, pero que no entrará en mi casa. Las reglas son iguales que el de Dino Crunch, pero en esta ocasión hay que salvar animalitos marinos de las fauces de un terrible tiburón con una caña de pescar. Tiras el dado, salvas el que te toque y si tienes mala suerte, el tiburón salta y te da un mordiscazo. Es de Goliath para entre dos a cuatro jugadores de más de cuatro años.


Fila Filo: Este juego lo tenemos en casa, pero un amigo de los peques se empeñó en jugar y le dimos el gusto porque la verdad es que está muy bien. El tablero les llama la atención porque es de dos pisos. En el de arriba tenemos dos arañas que sujetan a una compañera que anda colgada y que es la encargada de atrapar a las hormigas. Sube y baja con un sistema de imanes y poleas muy sencillo. En el tablero de abajo avanzan las hormigas hacia la meta intentando esquivar el tocón y que no les pillen las arañas. Por los dos lados hay camino, uno más largo y otro más cortos según se elija jugar más o menos tiempo. Se tiran tres dados uno indica el avance de las arañas, otro el de las hormigas y otro si mueve la araña, la hormiga o se cambia el tocón sobre una hormiga contrincante y se mueve una de las hormigas del jugador que ha tirado el dado. Cuando la araña colgante coge una hormiga tiene que separarse dos puntos y vuelve a empezar la cacería. Es muy emocionante y la suerte de cada jugador puede cambiar a cada segundo. A mis hijos les gusta muchísimo. Es de Devir, para entre dos y cuatro jugadores y la recomendación de edad es a partir de los seis años, aunque Iván lleva jugando a este juego desde los cuatro años.


Crazy Coconuts: Este juego les flipa. Lo tenemos en casa, pero Iván se empeñó en cogerlo en la ludoteca bajo amenaza de perreta gorda, así que cedimos aunque un poco a regañadientes porque... ¡es que podemos jugar siempre que queramos! Aún así nos lo pasamos muy bien. Al principio sólo jugaron ellos dos, pero pronto se nos unieron otros dos niños muy interesados y comenzamos una nueva partida para cuatro. Consiste en colocar unos vasos amarillos y rojos en el centro de la mesa de una manera determinada e intentar introducir tu coco en ellos tirándolos con el muñeco de mono para llevártelos a tu tablero. Gana el que antes haga una pirámide de seis vasos o, en el caso de que se acaben los cocos, el que más cocos tenga en sus vasos. Se pueden robar los vasos de los contrincantes. Si aciertas en un vaso rojo vuelves a tirar y podemos usar cartas para fastidiar al contrario, pero no las usamos por no explicarlas y parar el juego mucho más con los nuevos jugadores. Es de Pegasus Spiele para entre dos y cuatro jugadores y con una edad recomendada de más de seis años, aunque yo he visto a peques de dos años jugar encantados, aunque sin las cartas para hacerlos más sencillo.


La torre encantada: Otro juego que siempre triunfa. Un malvado brujo captura a una princesa, la encierra en una torre y esconde la llave debajo de una losa. Uno de los jugadores es el brujo y elige la loseta para esconder la llave. El otro jugador es Robin, que quiere salvar a la princesa y que tendrá que buscar la llave antes de que el mago pueda recuperarla pasando por las losetas. Ambas figuras tienen un imán en su base y cuando pasan sobre la llave se queda pegada a ellos. La historia es que Robin tiene que fijarse hacia donde tira el mago para llegar antes que él a la llave y que el mago tiene moverse disimuladamente para no dar demasiadas pistas. Robin empieza con unas losetas de ventaja para igualar las posibilidades. El primero que encuentra la llave prueba una de las cerraduras de la torre y si la princesa salta gana. Si no salta, el mago tiene que esconder de nuevo la llave y se vuelve a empezar la emocionante búsqueda. Es de Devir para entre dos y cuatro jugadores de más de seis años, aunque mis hijos lo han jugado con cuatro años y se lo pasaron pipa.


Pingüinos and Cia, Deluxe: Éste es el çultimo que cogimos durante las TdN. Mis niños estaban ya enfermos, pero querían seguir jugando. Yo en su lugar solo querría meterme en la cama, pero estos torbellinos tiene pilas aún con fiebre. El caso es que abrimos la caja y montamos el tablero con las losetas hexagonales. Como éramos tres, cada jugador tenía que colocar, por turnos, sus tres pingüinos sobre el tablero en losetas que sólo tengan un pez (pero con losetas de tres a tiro, evidentemente). Los pingüinos sólo pueden mover recto, pero todas las casillas que quieran. Cada vez que mueve un pingüino el jugador retira la loseta en la que empieza y luego lo coloca en la siguiente loseta. El juego acaba cuando los pingüinos ya no pueden avanzar más y gana el que más peces haya obtenido. Es de Devir para entre dos y cuatro jugadores. En la caja pone que es para más ocho años, pero estos dos con cinco y siete no tuvieron problema para jugar.

Todavía me queda hablar de los juegos que nos llevamos a casa desde las jornadas: Hipo, KingDomino y Leo va a la peluquería. Pero lo dejo para otro post que este ha quedado extralargo.

2 comentarios:

  1. Genial el post! Qué buenas recomendaciones y que bien explicado. Hay varios que tengo en mi lista. El de los Pingüinos me lo recomendaron el otro días. El De Barni Hop Hop lo tenemos y lo bueno es que pueden jugar los muy peques.

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    1. Les encanta ver saltar al conejito jajaja A mí tambien me gustó Barni Hop Hop. El problema de mi marido es que le cuesta mucho ponerse en el lugar de otro y si no le gusta a él no le puede gustar a nadie jajaja Me alegro de que te haya gustado nuestra lista. Lo pasamos genial con estos juegos en las #TdN2017 :D

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