miércoles, 31 de marzo de 2021

El juego basado en Slime Rangers: cómo se jugó

Os cuento en qué consistía el juego basado en el videojuego de Slime rancher que se le ocurrió a Iván. La mecánica es muy sencilla. Con globos hacemos los adorables slimes que tendremos en nuestro rancho del salón. 

Para que nos den plortz tendremos que buscar la comida preferida de cada uno por toda la casa y dársela de comer al slime indicado. Entonces, se estalla el globo (en el juego no estalla el slime, pero es que no se nos ocurrió otra forma de recrearlo. Nosotros nos imaginamos que el bicho suelta el plortz sin estallar y ya está) y se obtiene el plortz con el bono regalo, ya sea un turno de videojuegos extra, minutos de youtube de regalo, elegir una comida o pedirla para llevar, cocinar... Por cierto, cada uno se hizo sus propios bonos, pero con veto y limitaciones impuestas por su madre. En total, ocho cada uno.

A todo esto añadí yo, dentro de slimes de forma aleatoria, los alquitranes y los dorados. Si te salía un alquitrán se anulaba el efecto de un plortz y si te salía un dorado se anulaba el efecto de un  alquitrán. 

La idea que tenía yo era poner tiempo límite para que no les diera tiempo de encontrar todo y se quedaran globos sin estallar, pero a ellos eso les horrorizó (evidentemente, ellos los querían todos). Al final me convencieron para que les dejara toda la tarde para que les diera tiempo. 

Por otro lado, Iván metió en el juego al comerciante Bob, que en el juego es el que atiende a los rancheros en la tienda. Yo se los escondí. Ellos tenían que buscarlo y darles seis gallillinas a cambio del mega plortz, en que ganaban, no uno, no dos, no tres, sino ¡cuatro bonos! (Soy demasiado buena).

Cuando comenzó la búsqueda, intentaron por todos los medios que les diera pistas  en el proceso, pero he de confesar que se me había olvidado dónde había escondido la mayoría. ¡es que eran muchos! Y los muy bichos peinaron la casa. 

No os imagináis como me la estaban dejando, pro yo no les dejaba abandonar una habitación sin que la volvieran a dejar como estaba... massss o menossss.

He de confesar que la actividad los tuvo entretenidos un buen rato. Algunos los había escondido con muchísima mala leche, lo admito. Pero también habían bastante muy visibles. Hubo uno, que estaba totalmente a la vista y no daban con él ni para atrás. Y eso que pasaban la vista por encima... ¡pero no lo encontraban! Que curioso. Les costó un montón.

Hubo otro que escondí entre los railes de un cajón que el peque abrió vació, estudió a conciencia, pero ni lo vio jajajaja. Admito que ese se lo chivé yo porque me dio penita.

Cuando se cansaron de buscar y les pareció que tenían bastante comida comenzó el proceso de alimentar a los slimes que esperaban hambrientos en el salón. Cogieron las tijeras, elegían un slime, me daban su comida preferida, lo estallaban y recogían su premio la mar de felices.

Está claro que me timaron y me dieron gallillinas para slimes que comían otro tipo de comida, pero hice la vista gorda (repito: soy demasiado bueeeena). Huelga decir que consiguieron todos los plortz, todos los alquitranes y todos los dorados.










2 comentarios:

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