viernes, 7 de abril de 2017

El pan de limón de la escuela granja

Éste es el último año que Iván va a la granja escuela porque el siguiente curso ya pasa a primaria. Para Daniel esto supuso un drama porque es una excursión maravillosa. Si fuera por mí, seguirían yendo en Primaria. El más pequeño de la familia llegó ese día contentísimo. Había dado de comer a los animales, montado en poni, modelado una hoja y una mariquita de arcilla y hecho un delicioso pan de limón que casi no nos dejó probar el muy gumia.

Se lo zampó en un visto y no visto y al resto nos dejó con unos cachitos minúsculos. Enseguida expresó su deseo de hacer más. ¡Si era facilísimo! Aseguró. Sólo hay que poner aceite de girasol, harina, azúcar y zumo de limón. ¿Qué podía salir mal?

Huelga decir que me sumé al proyecto entusiasmada. Mi marido me recomendó que buscara una receta parecida en internet, pero como no encontré ninguna con esos ingredientes exactos me lancé a la aventura y seguimos las instrucciones de Iván.

Al inventarnos las medidas nos salió una masa un pelín pringosa. Añadimos harina y empezó la parte más divertida. Darle forma. Los peques se lo pasaron de miedo. Tanto que llegó un momento en el que perdieron el control y me encontré con toda la cocina llena de masa pringosa.

Cuando tuvimos la primera bandeja llena la metimos al horno precalentado y seguimos dando forma al resto de la masa. Al poco, mi niño mayor sintió curiosidad y se asomó al horno a ver cómo iba la cosa. Al segundo puso una cara de sorpresa bastante exagerada y me dijo. "Mamá, no te preocupes. No nos van a salir rosquillas ni pan, peeeero  seguro que está muy bueno. Lo vamos a llamar montañitas derretidas.

Pálida y temblorosa me asomé al horno y vi cómo se habían derretido todas las formas dando lugar a una especie de tejas. Los peques se partían de la risa, así que tampoco iba yo a hacer un drama. Con los ingredientes que le habíamos puesto malo no podía estar.

Esa misma noche las probamos. Las sacamos de postre. Nada más descubrirlas mi marido me miró con cara de "Te lo dije" y le dio un ataque de risa. Tanto que casi no podía comerlas. Eran una bomba de azúcar. Y Raúl casi se atraganta con las carcajadas y los bocados. Eso sí, a los niños les dijo que estaban buenísimas.

5 comentarios:

  1. Que linda actividad! nunca fui a algo asi de chica.. cuantas cosas les haces hacer a tus niños, y con cuanta pasión ellos se dedican a todas ellas. Bravo!

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    1. Es que soy una niña más jajjajaja
      Me encantan las actividades en familia :D

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  2. oye!!! pues en la foto tienen una pinta estupenda de tejas!!! bueno y... a nadie le amarga un dulce jejeje en la cocina hay que probar y experimentar!!! :D

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