Como ya he contado mi hermana tuvo un encuentro muy intenso con él en el aeropuerto. Mi hermano vino a verlo con mucha curiosidad. De repente decidió llevárselo a Natalia al colegio, que está a un minuto de la casa de mi madre. Así que ni corto ni perezoso agarró al enano y se fue con él a la calle. A mi casi no me dió tiempo a decir nada, y mucho menos a acompañarlo. Era la primera vez que estaba tan lejos de mi hijo. Y lo agradecí, la verdad. A Natalia le hizo muchísima ilusión que su primo fuera a buscarla a la salida del colegio.
Durante mi estancia allí mi madre se lo llevó de paseo con sus amigas un día y mi hermana a un centro comercial con una amiga otro. ¡Que descanso! Aunque estás pendiente de su regreso disfrutas de esos momentos paz al máximo.
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