
Al poco se produce un cambio espectacular y, de repente, les encanta. O eso pasó con el mío. Ahora me da pena si un día, por cualquier cosa se queda sin sus diez minutitos de baño. Es más. hay días que llora cuando le sacamos del agua calentita. Eso sí, lo que me habían dicho de que con el baño se relajan los niños y duermen mejor con este pequeñajo no se cumple.
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