¡Anda que no está guapo mi pequeñín con todos esos incisivos! Nada menos que seis. O eso creo, porque no me atrevo a meterle los dedos en la boca que me los muerde. Y además con ansia. Así a simple vista y basándonos en el ancho de su sonrisa al menos seis.
¡Hay que verle comer sólido! Le encanta. Se come lo suyo, lo tuyo, lo de Raúl y, el otro día, la merienda de un niño del parque. Si es que , ya que los tiene, habrá que usarlos.
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