Le asoman otros dos dientes en la parte de arriba y estoy segura de que está impaciente por masticar con ellos. No todo le sabe bien, pero insistiendo un poco se lo acaba comiendo. El yogur y la fruta no se cuentan entre sus manjares preferidos, en cambio, las natillas, las verduras y el helado le encantan. Vaya tonelillo nos ha salido el pequeñajo. Espero que con la edad no cambie y le dé por cerrar la boca a la hora de comer. Me encanta que coma tan agusto.
Aunque también tenemos al parte mala de tener un hijo glotón. Ya llevamos dos noches que se despierta de madrugada berreando como un loco porque tiene hambre. Nos despierta bruscamente a toda la la casa, vecinos y pueblos de alrededores. No cierra la boca hasta que no le ofreces un suculento biberoncito lleno de leche. Entonces se lo bebe tan a gusto y vuelve a cerrar sus ojitos, una vez acomodado entre sus agotados padres, que no le devuelven a la cuna, porque ni fuerzas tienen.
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